Archivos para febrero, 2013

Quiero…

Publicado: febrero 19, 2013 en Uncategorized

Quiero viajar hacia un horizonte en el cual pueda comprenderme a mí misma,
un horizonte en donde no tenga que darle explicaciones a nadie,
un horizonte en el cual pueda ser yo misma y a la vez tan diferente.
Quiero viajar hacia la luna, quiero ver la tierra tal cual es,
observar lo profundo del océano, lo verde que queda del planeta.
Quiero caminar descalza por el desierto, que la brisa del mar llegue a mi rostro, que el susurro del viento entre en mi oreja, que los pájaros construyan una sinfonía para mi, que la luz de la luna llena me acompañe, que pueda observar mi constelación en el cielo despejado.
Quiero poder tomarme una copa de champagne sin preocuparme del qué dirán, quiero poder rayar tu nombre en las arenas…
Quiero leer libros hasta que ardan mis ojos, quiero danzar en la noche acompañada de una fogata, quiero escuchar música hasta que mis tímpanos no quieran oír más nada, quiero subir y bajar escaleras y no cansarme nada de nada.
Quiero escribir cosas que valgan la pena.
Quiero, quiero, quiero tantas cosas…

Sombras eternas

Publicado: febrero 16, 2013 en Uncategorized

No hay sombra más alargada que la que imprime una despedida.

Despedirse, decir adiós, alejarse, marchar, desaparecer, huir…

Deja siempre una huella anclada en aguas varadas, cuna de recuerdos, memoria que vaga en el tiempo sin hallar la casa del olvido.

Despedirse es comenzar a respirar el oxígeno de lo vivido, partículas que se adentran hasta el último resquicio del alma y que acuden fielmente a la realidad, ante el más pueril de los motivos.

Nos despedimos con palabras, nos despedimos con abrazos e incluso con un beso… punto exacto donde comienza a nacer la sombra, donde germina la ausencia… es la muerte proclamando su agonía.

Y se rechaza la muerte…
Y se disfraza la ausencia…
Y en la noche se esconde su sombra, en esa oscuridad donde todo se une y nada se contempla, habitáculo silencioso del ruido, donde una y otra vez la aparición del recuerdo se alza en la memoria, donde una y otra vez se palpa la carencia, donde la única presencia es ese vacío que abraza al alma, y donde cada pensamiento reverbera su realidad ausente y cada sentimiento halla su abismo.

Se muere un poco en cada adiós, en ese dejar ir lo que ya se fue, un largo itinerario se imprime en esa sombra que crece perezosamente en busca del olvido.

[Por eso, los observadores que me conocen observarán, si no lo han hecho ya, que “adiós” es una palabra que uso en pocas ocasiones, por no decir en ninguna. Y si alguna vez lo uso contigo, empieza a preocuparte (si realmente te importo, claro)]

Viviendo deprisa

Publicado: febrero 14, 2013 en Uncategorized

Vivimos aprisa la vida. Andamos ansiados, estresados, porque nos lanzamos al hacer, al tener, al poseer, al aparentar, a la moda, a la adquisición que nos ofrece la sociedad de consumo y cruzamos la vida sin vivirla, sin gozarla, sin sentirla, ni experimentarla en su sentido más originario, cuando nos dirigimos y nos administramos nosotros nuestros días.

La vida nos ofrece constantemente su atención, sus dones, sus dádivas, sus regalos… toda ella se nos ofrece en la más pura esencia, pero nosotros andamos ocupados en las funciones diarias, en la presencia e imagen que ofrecemos al exterior, y de vez en cuando, la vida nos sacude dándonos la oportunidad de vivir y ver las cosas que realmente son esencia de la vida. Nos ofrece la ocasión de ladear el exterior y acercarnos a la verdad que nos habita.

Lo cierto es que cuando experimentamos esa cercanía, ese posible y a la vez desconocido encuentro, nos surgen raras elucubraciones, nos provoca espacios de “soledad”, cambios en nuestra rutina, enfoques distintos, unas sensaciones que nos pueden provocar indudables reflexiones que no nos apetecen demasiado, por no decir que no nos interesan nada, ya que todo encuentro implica la alteración de las costumbres, de lo adquirido, de lo cómodo, de lo conocido.

El Dios de la vida, la trascendencia, aquello que no sabemos decir, explicar, ni entender, está ahí, pero no tenemos tiempo, es algo que dejamos para otros momentos más apacibles, con menos trasiego y por supuesto para épocas en que no tengamos nada mejor que hacer.

La vida nos rodea, nos envuelve, nos cuida y nos quiere, el alma que habita en cada uno de nosotros es paciente e incansable, nos ofrece constantemente la posibilidad de adentrarnos, de buscar nuestro bien y nuestra verdad, una y otra vez, porque la vida de este cosmos no tiene ninguna prisa, tiene toda nuestra eternidad para hacérsenos presente.

Es como un eco de esa voz vital, de esa voz cósmica, de esa vida etérea, sus palabras sencillas, cercanas, modestas, nos van acercando a esa andadura hacia el camino interior, hacia ese encuentro del espíritu de la vida con el alma, nuestro ser más escondido, nuestro ser verdadero, lugar donde se aloja nuestro hondo sentir, donde nada nos puede fallar, donde nada nos puede engañar, donde siempre vamos a hallar, donde siempre nos podemos encontrar.

El tiempo no existe en este camino, las palabras no son sonoras al oído sino al corazón, las respuestas que entreveamos no siempre son nuestras respuestas, ni pueden responder a nuestros deseos, pero si realmente algo se nos hace presente y ese algo sale y nace del corazón… ese es el bien y la verdad de nuestro camino.

Voy a saltar

Publicado: febrero 10, 2013 en Uncategorized

¿Qué ocurre cuando caminas en la oscuridad y, de repente, desaparece el suelo bajo el último paso que diste a ciegas?

Te das cuenta de que has llegado al borde del precipicio.

Miras hacia atrás y no se ve nada. No hay luz. No hay camino. Solo sombras que parecen moverse pero no puedes asegurar que lo sean realmente o si tu mente este jugando con efectos ópticos.

Miras hacia delante y lo único que tienes seguro es que un paso más adelante no hay nada donde apoyarte.

Intentas otear algo, intentas ver si hay suelo más adelante y puedes saltar.

Pero no se ve nada.

Estás ahí, conteniendo los impulsos musculares de tus piernas porque…

porque no tienes la seguridad de si vas a llegar a algún sitio o te vas a caer directamente al abismo.

Con la incerteza ineludible de que te vas a caer. Hagas lo que hagas, te vas a caer.

Llega un punto en el que ni siquiera te atreves a retroceder porque dudas.

No tienes la seguridad de que haya suelo para apoyarte detrás de ti.
 

“Voy a dar el salto
hacia donde pueda ver,
lo que hay detrás del muro,
algo en lo que poder creer.
A correr por mi camino,
aunque tenga que perder.
Voy a dar el salto.
Hoy, voy a saltar.”

Lo siento…

Publicado: febrero 4, 2013 en Uncategorized

Perdóname.

Por sumirme en la tristeza y alejarme de las letras que me dan vida, de las historias que me prestan esperanza, de las leyendas que me dan fuerza, de las palabras que dan sentido a lo que soy y a lo que siento.

Me perdí en los parajes más ocultos de mi misma y mis torpes manos no tenían fuerza siquiera para sujetar entre ellas esas tapas duras que guardan entre si las páginas que me hacen volar, que yo sin darme cuenta me estaba condenando al más negro de los abismos  alejándome de los mejores compañeros que he tenido en nunca.

Perdóname, dulce literatura, por perder el camino e intentar buscar consuelo lejos de ti.

Discúlpame.

Por volverme fría y dura ante tus intentos de reconquistarme, por cerrar mis oídos a tus anhelados sonidos, por coser tantos recuerdos a tus notas que hasta ahora me han imposibilitado escuchar de nuevo tantas tonadas.

Necesitaba olvidar tantas cosas que no hacían más que clavarse en mi piel, cual cristales infinitos e ínfimos, haciéndome sangrar por mil heridas diminutas. Necesitaba tanto olvidar que no fui capaz de apreciar la libertad que me daba escuchar esas canciones que tanto significan y que tanto me han dicho.

Discúlpame, música amante, por abandonarte cuando tu siempre has estado a mi lado.

Dust in the wind

Publicado: febrero 2, 2013 en Uncategorized

Al final, todo se convirtió en ruinas…

Y las ruinas se convirtieron en polvo.

El viento pasa raudo y veloz llevándose los restos de todo aquello que no pudo ser.


 
Siempre es bonito crear castillos en el aire.
El problema es cuando nos creemos que son reales.

Él: ¿Te has fijado en las formas caprichosas que toma el humo de un cigarro?
Ella: Si, son curiosas.
*Ella sopla al humo, que se expande y se aleja.
Él: ¿Por qué has soplado?
Ella: ¿Por qué no soplar? Me molestaba en los ojos
*Él mira en silencio
Ella: Piensa que cuando algo te molesta, puedes soplar, como haces con el humo, para alejarlo y moldearlo. Pero ten en cuenta que al soplar, te arriesgas a que tome otras formas que te gusten menos.
*Ella cierra los ojos y suspira.
Ella: Pero has soplado porque te ha dado la gana, así que atente a las consecuencias.