Archivos para diciembre, 2012

El más duro juez

Publicado: diciembre 30, 2012 en Uncategorized

Me miro al espejo. Y sólo veo una imagen reflejada. Se supone que soy yo. Pero no lo soy. Es una imagen, nada más. No refleja como soy ni como me siento. Puedo esbozar la más brillante de mis sonrisas mientras en mi interior cae la más violenta de las tormentas.

Siempre he sido [fui] transparente. Y ha sido el paso del tiempo el que me ha enseñado a ser lo que más odio.

Siempre pensé que el hecho de ser yo, de ser transparente, proyectaba la imagen más sincera y real de mi misma.

Pero eso no es cierto puesto que a pesar de esa manía de no ocultar esas partes irregulares de mí, luego me sorprendía por los oscuros rincones de mi mente jugando con impresiones y sentimientos que yo no creía que pudieran existir en mi interior.

Era transparente; pero intentaba en vano destruir aquello que nunca quise considerar parte de mí. Como si ignorando esos instantes de privacidad interior a los que me resistía pudiera volverlos, ya no invisibles (que ya lo eran tanto para mí como para los demás) sino realmente inexistentes.

Era una forma más de esa hipocresía que tanto aborrezco. Lo único que me consolaba, subconscientemente, era que con esa falsedad a la única persona a la que engañaba era a mí misma.

Según yo iba creciendo (o menguando, mejor dicho) como persona hubo quienes, sin darse cuenta, queriéndolo o no, conseguían de forma subrepticia conocerme. No a mi yo superficial, ni a la que soy en el fondo, sino a ese trasfondo tan [in]visible para mí.

Causando la consiguiente turbación ante esas facetas “nuevas” de la persona que se suponía yo era.

Fue en ese instante cuando me planteé replantearme a mí misma (valga la redundancia).

Fue en ese momento, cuando me di cuenta de las pretensiones de la gente respecto a mi persona, en el que aprendí que no todo el mundo era como yo pensaba que era [ni siquiera yo].

Entonces opté por otra de las caras de la hipocresía. Ya no hacia mí, sino hacia los demás.

Odiaba [y odio] sentirme utilizada y despreciada. Odiaba que aquellos más cercanos hurgaran en mi interior descubriendo todo aquello que tanto trabajo me había costado ocultar [incluso a mí misma].

Sí, lo reconozco, fui [soy] una hipócrita. Y lo peor es que ya no me importa serlo porque he aprendido, después de todo, que muy poca gente se va a preocupar por lo que realmente soy.

No soy perfecta. Tampoco lo pretendo. Sé que, por muy presuntuoso que pueda sonar, dentro de mi imperfección existe una [invisible] perfección.

Nadie podría ser yo misma mejor de lo que yo puedo serlo.

Seguiré siendo yo. Simplemente yo. Sólo yo. Única y exclusivamente yo.

Buscando y disfrutando de mi [efímera] felicidad.

¿Quién será [ahora] capaz de condenarme por haberme convertido en aquello que más odio?

Pítidos

Publicado: diciembre 28, 2012 en Uncategorized

Reías gustosamente, pude sentirlo a través del teléfono.

Deseabas que te llamara y yo deseaba escuchar tu voz.

No serviste para nada;
sólo me obligaste a ver que un beso no es sinónimo de lengua y una caricia no es sinónimo de tacto, luego adiós.

El tiempo que perdimos hablando quise recuperarlo ahogándome con el cable del teléfono, pero entonces recordé que es inalámbrico, así que opté por quedarme escuchando el lánguido pitido y dejé que penetrara poco a poco en mis ideas.

Fueron pasando días, noches, semanas y meses;
nunca duré hasta un año.

Mis rodillas estaban rígidas, había perdido casi toda su percepción;
un incansable hormigueo recorría mi brazo derecho mientras mi mano se adaptaba a la forma del aparato;
miles de ondas por segundo chocaban contra mi cerebro.

El entorno estaba mudo, sólo el mismo sonido perpetuaba mi estancia en el salón.

Nada valía todo, todo valía nada.

Volveré

Publicado: diciembre 27, 2012 en Uncategorized

Sus ojos son mensajeros

de aquel limbo de los besos

y me enseñaron que la luna

no siempre duerme tan lejos.

Y si ahora viven sus manos

buscándome por su cama,

mi voz podrá ser la manta

que le cure de este invierno.

Y su boca en la ventana

de las miradas que sueñan,

y su espalda la frontera

de mi odio y de mi amor.

A veces crece mi alma

si se cruza con su cara.

A veces nacen estrellas

si me choco con el Sol.

Que sus ojos en invierno

son la paz de mi tormento

y en la cama donde duermo

vive su respiración.

 

Publicado: diciembre 26, 2012 en Uncategorized

¡Carpe Diem! Aprovecha el día,
no dejes que termine sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar al mundo.
Porque pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.
Somos seres humanos llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte
en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sopla en contra, la poderosa obra continúa,
tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños
puede ser libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
«Emito mi alarido por los techos de este mundo»
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples,
se puede hacer poesía bella sobre las pequeñas cosas.
No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación.
Pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea
con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros «poetas muertos», te ayudarán a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, «los poetas vivos»,
no permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Walt Whitman

———————-

Me ha encontrado hoy este texto y me ha gustado la fuerza que insufla en mi alma cada vez que lo releo. Da buenos consejos, no tan sencillos de seguir en determinadas ocasiones pero que dicen grandes verdades que en otros momentos pueden ayudarte a ver un poco de luz donde todo es oscuridad. Llama que emociona, que hace ilusionarse a la esperanza y desdibujar las sombras que acosan.

Prometo algo de mi cosecha en la próxima, hoy me siento obligada a compartir con los que leáis estas palabras.

 

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Publicado: diciembre 25, 2012 en Uncategorized

Ahí estaba tirada en el sofá…

Esperando la llamada que nunca llega, las palabras que nunca se dicen, las miradas que nunca se encuentran, los labios que no se van a tocar…

Desencantada, anhelando saber que siente. Si la piensa o la ha querido pensar. Si ha preferido por el contrario no hacerlo. Si no ha podido evitarlo…

Dejando que corran los pensamientos por su cabeza sin orden ni sentido. Mil destinos, mil designios, mil caminos, mil sensaciones encontradas de saber que ha perdido sin haber llegado a la meta, que nunca se sintió ganadora porque nada se merecía y demasiado había obtenido ya gratuitamente de esos malditos designios que el caprichoso destino tuvo a bien concederle probablemente por equivocación. Bueno, gratuitamente no. Porque a día de hoy estaba pagando su deuda con intereses. Demasiados intereses.

¿Y ahora qué?

Su cabeza le pedía salir corriendo y su cuerpo se había enraizado  impidiéndole saborear esa libertad obligatoria que ella no desea. No anhela otra cosa sino volver a sentirse prisionera entre sus brazos, ni que solo sea una vez más para poder guardar esas sensaciones cosidas a cada centímetro de su piel eternamente.

¿Qué más da?

Si ya no quiere recorrer  camino porque se ha quedado sin meta, sin lugar al que llegar conteniendo la sed y el aliento, sintiendo los músculos agarrotados pero satisfecha tras el esfuerzo imposible para poder ser recibida con la calidez de la valoración positiva y esas miradas orgullosas que denotan el cariño que se siente por personas que son lo que son aunque no sepan ni lo que realmente son.

De nada le sirve fortalecer las alas si no quiere volar o si se va a ver obligada a volar indefinidamente porque se quedó sin nido, sin rama en la que descansar, sin follaje en el que cobijarse…

Pero tarde o temprano tendrá que hacerlo puesto que su pequeño refugio gime y tiembla, aguantando tristemente la tormenta durante poco tiempo más.

Y cuando se encuentre al raso, sintiendo la lluvia en sus mejillas, el frío viento dibujando sus facciones, el brillo de la luna reflejado en sus pupilas, los rayos de sol quemando su piel…

 

¿Qué será de ella entonces, desamparada y con la voz sesgada sin la que poder pedir ayuda?

 

[No hay imagen hoy porque no encuentro ninguna que refleje lo que quiero reflejar. Feliz Navidad! Mis mejores deseos para todos vosotros]

Vuelo fatal

Publicado: diciembre 24, 2012 en Uncategorized

A veces me sorprendo a mi misma dándome cuenta de que no soy lo que pienso, nada más cerca de la realidad.

Si antes pensaba que era una persona racional y fría, ahora mismo no puedo evitar sorprenderme de la serenidad y tranquilidad que me embarga aun sabiendo que todo pende de un hilo, de varios hilos superfinos, que en cualquier momento se pueden rasgar dejando que todo caiga por su propio peso al abismo.

Tendrá que ver, seguramente, con el hecho de que estoy en un momento en el que todos los ámbitos de mi vida, mire hacia el lado que mire, están en un punto de total incertidumbre.

No puedo dar nada por hecho, no sé como van a terminar las cosas. Y eso, contrariamente a como me siento, es algo que llevo fatal. O que antes llevaba fatal. No podía soportar no tener el control de la mayoría de las cosas que sucedían o iban a suceder, aunque sea creer que tenía algo de control en mi vida.

Y resulta que ahora mismo todo eso converge, confluye y yo tendría que estar tirándome de los pelos como loca por no poder resolver nada.

Igual es lo que necesito. Probablemente por eso me encuentro tan auto-destructiva  Porque necesito rehacerme desde cero, porque si mantengo cualquiera de los matices que ahora me dan color, no podré reinventarme. Porque tengo que hacer arder las cenizas hasta que se desintegren, hasta que nada quede, para poder resurgir renovada, más fuerte, con las alas más grandes.
Ahí es donde está mi problema real: que no tengo ningún motivo para querer renacer. Que lo único que me mueve a hacer ciertas cosas es el orgullo de parecer una persona estable y centrada y eso no va a hacer que yo me reescriba de la mejor manera posible sino todo lo contrario. Voy a acabar siendo, con toda seguridad, la yo más mediocre que haya podido haber nunca.

Pero bueno, por lo menos nadie podrá decir que no lo intenté. Aunque luego cuando empiece a volar acabe golpeándome con tejados y chimeneas y termine en el suelo con esas fútiles alas rotas.

Nadie podrá decir que no lo intenté ni tendrá potestad, aunque muchos lo hagan, de juzgar mi actuación.

Si el cielo está gris…

Publicado: diciembre 22, 2012 en Uncategorized

Levanto los ojos
buscando entre las nubes
ese resquicio luminoso
que me haga creer.

Pasa rauda la gaviota
rozando apenas mi mejilla
con sus alas vigorosas
obligándome a seguirla con la mirada.

Y vuela alto,
rápida, girando,
haciendo mil piruetas
e infundiendo en mi pecho
el aliento suficiente
de aferrarme a mis anhelos
de seguirlos
de buscar cubrir mis necesidades.

De seguir caminando la senda
que ahora voy a luchar por elegir.

Si el cielo está gris…

Si llueve sobre mi faz…

Dejaré que las gotas laven mi rostro,
preparándome para el mañana.